Las 12 Reglas de San Alfonso Para Ser un Buen Abogado

Abogados canadienses

La lista de conductas éticas puede ser aplicada también hoy y sirve además de reflexión para otras profesiones.

 

Alfonso María de Ligorio, a los 20 años de edad, estaba en el auge de su carrera como abogado, sin que hubiera perdido una sola causa en Nápoles, Italia, a principios del siglo XVIII. Estaba muy empeñado en dedicarse al Derecho con desinterés y ganaba todas las causas porque sólo defendía aquellas que juzgaba justas.

 

Preocupado por la malicia y la mentira con que actuaban sus colegas de profesión, antes de desistir de la carrera y ser ordenado sacerdote, san Alfonso escribió una lista de conductas éticas que pueden ser aplicadas también hoy. Son estas:

 

1 – No es lícito jamás aceptar causas injustas, porque son perniciosas para la conciencia y el decoro.

 

2 – No se debe defender una causa con medios ilícitos.

 

3 – No se debe cargar al cliente con demasiados gastos, teniendo la obligación de restituir lo no necesario.




4 – Las causas de los clientes deben ser tratadas esa dedicación con la que se tratan las propias causas.

 

5 – Es necesario el estudio de los procesos para sacar de ellos los argumentos precisos para la defensa de la causa.

 

6 – Muchas veces, la dilación y la dejadez de los abogados perjudican a los clientes y los perjuicios deben ser reparados; de lo contrario, se peca contra la justicia.

 

7 – El abogado debe implorar a Dios su auxilio en la defensa, porque Dios es el primer protector de la justicia.

 

8 – No es digno de elogio un abogado que acepta muchas causas, superiores a sus talentos, a sus fuerzas y al tiempo que frecuentemente le faltará con el fin de prepararse para la defensa.

 

9 – La justicia y la honradez nunca deben separarse de un abogado; al contrario, deben siempre guardarse como se guardan las niñas de sus ojos.

 

10 – Un abogado que pierde una causa por negligencia suya, está obligado a reparar los daños.

 

11 – Al defender las causas es preciso ser verdadero, sincero, respetuoso y razonable.

 

12 – Finalmente, los requisitos de un abogado son: ciencia, diligencia, verdad, fidelidad, justicia.

 

 

 

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