Método práctico para resolver casos jurídicos

Como resolver un caso | Freepik
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En el presente artículo, se van a enumerar algunos consejos que, de forma general, pueden servir de ayuda para la resolución de casos prácticos jurídicos.

 

No se trata de ofrecer una plantilla que se aplique de manera automática a cualquier supuesto de hecho e instantáneamente éste quede resuelto. Se trata únicamente de criterios que conducen a facilitar la resolución de los supuestos prácticos.

 

Requisito previo e ineludible

Para enfrentarnos a la resolución de un caso práctico con éxito, es siempre imprescindible que dispongamos de los conocimientos teóricos relacionados con la materia.

 

Recomendaciones

1.- Lectura atenta del caso práctico

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Es fundamental comprender de manera correcta los hechos que se han de valorar. Es preferible leer detenidamente el caso varias veces antes de enfrentarse a su resolución y no darnos cuenta, una vez iniciada la redacción, de que no hemos entendido algo que creíamos haber comprendido correctamente.

 

2.- Identificación de los problemas penalmente relevantes

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Partiendo de que se tiene la base teórica adecuada, a continuación, habrá que identificar y determinar qué elementos pueden ser relevantes desde el punto de vista jurídico penal, puesto que no todos los detalles de la descripción de hechos probados tienen por qué ser útiles para el análisis penal.

Suele ser habitual que en los primeros casos que se plantee sólo una cuestión problemática y, a medida que se avance en el estudio, los supuestos de hecho sean cada vez más complejos, siendo necesario analizar varios aspectos. Por ello, es conveniente realizar una prelación dentro de los problemas que plantee el supuesto, determinando el grado de importancia que cada una posee. Esto será importante de cara a la plasmación escrita de la resolución.

 

3.- Elaboración de un breve guion

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Antes de lanzarse a escribir, conviene elaborar un breve esquema o guion en el que se ordenen las ideas que se van a desarrollar, tanto en relación con los problemas identificados, como con su posible solución.

 

4.- Criterios formales

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Una vez que tenemos claro el caso, los problemas que plantea y la solución teórica que queremos aplicar, hemos de pasar a la redacción de nuestra resolución.

 

Para ello es imprescindible atender las siguientes normas:

• No ha de repetirse el texto del supuesto de hecho. La solución de un caso práctico no depende de cuánto papel y espacio invirtamos en ella, así pues, copiar el supuesto de hecho no hace sino entorpecer la lectura y ocupar un espacio que debe dedicarse a la resolución. Tampoco es necesario transcribir literalmente el texto de las normas legales a las que se haga referencia, si bien sí es necesaria la cita de los preceptos en los que se sustenta la solución propuesta.

 

• Es conveniente que en la resolución del supuesto se vaya siempre de más a menos. Es decir, tratar siempre en primer lugar el tema nuclear del supuesto, dejando para el final las cuestiones que puedan resultar problemáticas pero que tengan carácter secundario. Es una muestra de conocimiento de la asignatura el “buen reparto” del espacio y la atención que se dedica a cada uno de los problemas.

 

• Es necesario utilizar terminología jurídica. Los conceptos jurídicos que se utilizarán en la resolución de los supuestos prácticos rara vez disponen de sinónimos en el lenguaje común.

 

• No deben usarse abreviaturas, excepto aquéllas comúnmente admitidas (CP, art., S.C.J., etc.).

 

• Redactar de forma clara y sencilla. La buena presentación del escrito contribuye a la valoración positiva del mismo.

 

5.- Uso de los conocimientos teóricos

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Aunque no se trata de convertir el caso práctico en una pregunta teórica, en su resolución han de utilizarse los conocimientos teóricos sobre los problemas suscitados. No está de más introducir “Los Tres Golpes“:

 

1.- Leyes y códigos

2.- Líneas jurisprudenciales

3.- Definiciones y posiciones doctrinales

 

De modo que se pueda contextualizar el problema y acompañar la justificación de la solución propuesta. De esta manera, se podrá valorar en la calificación del caso no sólo la corrección de la solución final, sino también los conocimientos teóricos plasmados al hilo de la argumentación y la capacidad de aplicarlos al supuesto de hecho. En ningún caso debe limitarse a enunciar la solución a su juicio correcta, sin que baste una argumentación “visceral” ayuna de razonamientos jurídicos.

 

6.- Posicionamiento

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Muchas veces los supuestos de hecho no presentan una solución unívoca, sino que es posible defender dos o más opciones, derivadas de la posible aplicación de dos o más argumentos teóricos distintos. Ello exigirá que, tras exponer esta “confrontación teórica”, deba optar por una solución, justificando siempre su respuesta.

 

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